•Febrero 3, 2008 • 1 comentario

Giraba Leonardo sobre sí mismo intentado encontrar en el horizonte, lejano, un lugar que resultara más reconfortante que los demás. Pero aquella búsqueda, a primera vista imposible, permitía que aquella desesperación, ya conocida e inherente en su ser, se filtrara a través de grietas. Sin vacilación, directamente hacia su corazón, que había intentado incesantemente a lo largo de su vida proteger. Todo dejaba de tener ese sentido confuso que siempre había encontrado en la espiral de su razón, en el remolino de sensaciones, de fómrulas y conclusiones que veía en toda acción vanal y cotidiana. En este lugar, y en este momento, su cuerpo, sus ideas y su corazón poseían igual importancia, quizás menos, que cada uno de los millones de diminutos e insignificantes granos de arena que formaban ese recóndito lugar en el que se encontraba. Un silencio atronador se apoderaba de su mente, y era incapaz de controlar aquella sensación. Cerró los ojos, y solamente vió mar; sus insinuantes movimientos, que se acercaban, en forma de olas, para rozar sus pies desnudos, arrancar una tenue sonrisa de sus labios, y volver después a toda su inmensidad. Nunca había idolatrado el mar, y en aquel momento solamente lo veía a él. Pensó en su Madre, y respiró varias veces llenando su estómago de aire, pero aquello no sofocó su desesperación. Abrió de nuevo los ojos y vio el mar. Aunque éste era algo distinto al que se había materializado en su cerebro instantes antes. Las olas eran gigantes, y se mantenían en el mismo lugar durante cierto tiempo, hasta que un soplo de aire lo suficientemente poderoso las deformaba, para formar otra ola de igual magnificiencia en otro lugar. (“Moriré aquí”). No podía creerlo. Y así, sin creerlo y sin tener razones, razones que siempre había buscando se vio andando, en su sin razón arrastrándose a través del basto e infinito mar que le rodeaba, y que le devolvía al sitio de donde había sugido: la nada, la oscuridad.

Al igual que toda persona moribunda, o con la certeza de que ha llegado su final, recordaba todas esas cosas, que, aunque sin importancia, te han hecho la persona más feliz del mundo. Recordaba a su hermano mayor, las zancadillas que éste le hacía por el pasillo de la casa de sus padres, y cómo se tiraba al suelo, para al menos sentir que él había sido el que había tomado la decisión de estar ahí abajo. Recordaba las partidas de ajedrez con su padre por las tardes, y lo realizado que se había sentido al ganar por primera vez. Cómo sus padres leían, sentados en su sofá, y cómo él les imitó una vez, y como sin quererlo se había sumergido en páginas de historia, dragones, villanos, damas y caballeros, al igual que de ciencia, cine y música. Cosas que sin ellos no habría hecho jamás, y que ya no volvería a hacer. Recordaba a su hermano pequeño, y su interés e inteligencia cuando le había mirado a los ojos, cuando le explicaba algo, o simplemente le ayudaba a hacer alguna tarea, aunque rara vez necesitaba su ayuda. Y recordaba cómo, en ese caos que predominaba en aquella casa, él había crecido, había aprendido, había compartido, había vivido. Y así, sin creerlo, y sin tener razones, razones que siempre había buscado, se vio andando, en su sin razón, y sin razón alguna llegó a la conclusión de que no encontraría meta alguna en aquel lugar, en aquel tiempo.  Y de esta manera se dejó caer sobre la arena ardiente, esperando que llegara el final (“Mi final”).

Como agnóstico practicante, pensó en el paraíso, en lo maravilloso que sería que estuviera allí, y si se sentiría algo mejor pensando que nada terminaba. Un soplo de viento pensó que era un buen momento para mostrar su grandiosa fuerza, e hizo uso de todo su pode, llevando olas de aquí para allá. Leonardo cerró los ojos, y pensó que, ciertamente, este mar también tenía algo de olor a sal. Cuando volvió a abrir los ojos, allí tumbado, su cuerpo yacía completamente cubierto de aquella pequeña e insignificante arena que hacía un momento hubiera sido su tumba.

Delante de él, a unas pocas decenas de metros de distancia, contempló el mar. Aunque esté era algo distinto al que se encontraba tras de él, y también algo distinto al que había materializado su cerebro minutos antes, horas antes. Un mar de flores se extendía ante él. Cientos de colores viejos y nuevos se fundían para crear nuevos colores a sus ojos, distintos de todos los anteriores. Volvió a pensar en el edén, y pensó que si es que existía, debía de ser parecido a lo que veía en aquel momento. Se adentró en aquel pequeño paraíso, rozó cada una de las flores con las palmas de las manos, con delicadeza, sonrío, gritó, saltó, se baño en un grandioso oasis, cuya agua parecia salida de algún mar afrodisiaco,  comió fruta de árboles desconocidos para él, dulce como el algodón de azucar de las ferias que recordaba, agarrado de las manos de su padre y de su madre. Sonrío y vio que detrás de todo aquello, existía mundo tal como él lo conocía, en la lejanía. Por un momento, pensó, (“Me merezco estar aquí, quiero estar aquí, deseo estar aquí”). Y se quedó allí tumbado, sin fórmulas, sin razones, sin conclusión.

Sólo una sonrisa en sus labios y aire en sus pulmones

Genesis

Iosu y Juanma

•Enero 30, 2008 • Dejar un comentario

Siempre he admirado a estos dos locos que formaban el grueso de Eskorbuto. Josu y Juanma. Una vida corta, intensa y llena de excesos. Ellos decian lo que pensaban y, lo que es mas importante, vivían como pensaban. Te puede gustar o no su música o su forma de pensar,te pueden caer bien o mal, pero nadie puede decir que ellos no eran de verdad. Llevaron su manera de vida hasta el final, dejando tras de si una huella eterna. ¿Estaban locos o locos somos los demas que hipotecamos nuestras vidas para comprar sueños de cristal? Quién sabe, pero desde aqui mi pequeño homenaje a esas dos personas que, con un bajo y una guitarra, dijeron las cosas más claras que nadie.

apatxe

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Perdida la esperanza, perdida la ilusión
los problemas continúan, sin hallarse solución
Nuestras vidas se consumen, el cerebro se destruye
nuestros cuerpos caen rendidos, como una maldición
El pasado ha pasado y por el nada hay que hacer
el presente es un fracaso y el futuro no se ve
La mentira es la que manda, la que causa sensación
la verdad es aburrida, puta frustración
Prefiero morir como un cobarde
que vivir cobardemente
Nuestras vidas se consumen
el cerebro se destruye
nuestros cuerpos caen rendidos
como una maldición
El terror causando hábito, miedo a morir
Ya estás muerto, ya estais muertos
ya estás muerto, ya estás muerto
ya estais muertos,muertos, muertos, muertos
cerebros destruidos!

Eskorbuto

COD IV:Modern Warfare

•Enero 30, 2008 • Dejar un comentario

CODIV

Increible juegazo. Creo que es el primer juego que me paso en 4 dias, normalmente me canso muy rápido de los juegos pero éste me ha enganchado mas que ningun otro. Increibles gráficos, argumento de pelicula y una jugabilidad genial. Me lo he pasado, eso si, en modo profesional, ahora hace falta darle caña al modo veterano. Tambien he catado el online que está bastante guapo, vas subiendo de rango a medida que consigues objetivos y retos, aunque hay demasiados frikis que hacen que sobrevivir sea extremadamente jodido. Particularmente es el COD que más me ha gustado, la guerra moderna tiene en mi opinión bastante más jugillo que la II guerra mundial.

PD: PEACE,NO WAR

apatxe

Mundodisco

•Enero 23, 2008 • Dejar un comentario

Cuatro gigantescos elefantes sujetando un planeta en forma de disco que van encima de una enorme tortuga que navega flotando a través del espacio. Esta es la tierra creada por Terry Pratchett.

MundodiscoUno de los elementos de lectura que mas me gustan. Aunque los libros de la serie se pueden leer individualmente sin ningun problema, yo prefiero llevar un orden mas o menos lógico. Mundodisco es un mundo totalmente imaginario, lleno de seres fantásticos, ácidos y entrañables, que nos llevaran a vivir sus aventuras todas ellas relacionadas con el mundo real en clave de un humor genial. No recomiendo leer estos libros en el metro o en el autobús, la gente se pensará que estás como un silbo al verte partiendote la polla sujetando ese libro de dibujos raros en la portada.
Mis personajes favoritos son el Bibliotecario de la Universidad Invisible, un hombre convertido accidentalmente en gorila que no quiere volver a ser hombre “Oooook”, y LA MUERTE que es una cachonda, ¿Os imaginais qué pasaría si la muerte decide tomarse unas vacaciones o pillarse un cocido de espanto? Os aseguro que si empezais a leer algun libro de esta serie quedareis permanente enganchados. Lo único malo es que algunas traducciones del ingles son pésimas, y hay chistes que no se pillan muy bien. No me he leido todos los libros de la serie, pero de los que si que han pasado por mis manos recomiendo “MORT”.
Por último decir que hace no mucho tiempo lei que a Terry Pratchett le habian diagnosticado Alzheimer, una noticia triste, esperemos que siga siendo capaz de aportarnos más obras de arte.
más info:

http://es.wikipedia.org/wiki/Mundodisco
http://dreamers.com/mundodisco/

Apatxe

No hay dos sin tres

•Enero 22, 2008 • Dejar un comentario

Como en una noche de fiesta, esta frase te introduce en un círculo vicioso del que sólo se sale por agotamiento o por un triunfo inaudito (llamado: “anoche triunfé”). Así que aquí estamos en otro proyecto más de tontunas sin fronteras. jiji.

Un abrazo a todos los que se acerquen por aquí.

Principio de incertidumbre

•Enero 22, 2008 • Dejar un comentario

Hace tiempo un matemático con un nombre impronunciable pensó que estaba condenado al fracaso cualquier intento de establecer analogías entre la estructura atómica y la estructura del mundo. Esta conclusión tan sencilla y tan compleja al mismo tiempo, me recuerda a la gran frase de Sócrates: “Sólo sé que no sé nada”. El conocimiento humano resumido en 6 palabras.
Y asi es amigos,nuestros hilos los mueve el azar (aparte del gobierno), somos títeres enganchados en la rueda de la diosa Fortuna.
Asi que sed bienvenidos a éste blog recien nacido que aún apenas a abierto los ojos pero que la vida (y las mentes enfermas de los tres impresentables que lo han parido) le puede deparar cualquier destino.
Saludos de un indio urbano…

Apatxe

Pasad Y Sentíos Como En Vuestra Casa

•Enero 22, 2008 • Dejar un comentario

A modo de presentación, mi nombre es Genesis, y doy la bienvenida a cualquiera que por casualidad del destino haya aparecido aquí, con esta frase encantada que escuché en la película “Blow”:

“Que El Viento Os Empuje Siempre Hacia Delante

Y El Sol Os De En La Cara,

Y Que Los Vientos Del Destino Os Hagan Volar

Para Así Poder Bailar Con Las Estrellas”